Descripción
La escasez de precipitaciones reduce la disponibilidad de pasto en cantidad y calidad suficiente para dar de comer a los animales y muchos puntos naturales de agua donde suele beber el ganado se llegan a secar por la falta de lluvia durante un tiempo prolongado.
Esta situación obliga a los ganaderos a tener que comprar comida y agua e instalar las infraestructuras necesarias para poder almacenar y poner a disposición de los animales los recursos hídricos que necesitan.